~ Canto de la Luna Oscura ~ ∅ INIT

Canto de la Luna Oscura

Canto de la Luna Oscura

Sofocado entre dunas que respiran
como pulmones de arena,
escucho las voces del destino
fermentando en el viento.

Detrás de mí quedan
la sangre de los traidores,
un vino oscuro derramado,
y las lágrimas de los amados
cristalizando en sal.

No soy quien para juzgar.

Juzgar sería abrir el cráneo del espíritu
y dejar que los dioses se derramen
como mercurio en la noche.

Que todo colapse.

Que la existencia se agriete
hasta no dejar nada.

Solo vacíos dentro de vacíos.

Porque todo decanta.

Nada permanece.

Ni los reyes.
Ni los templos.

Y cuando el ciclo regrese

cantaré.

Mi voz otra vez
sobre oídos
que aprendieron a sangrar.

El amor también enferma.

Se rompe
como una campana enterrada
en los huesos.

Vuelvo.

Y arde.

¿qué necesita el hombre
cuando el amor se descompone
como un fruto olvidado en el sol?

No un gesto.

Algo más oscuro.

La traición.

Esa llave oxidada
que abre el corazón
y nos ata
a la herida.

Caer.

Donde el amor y la decadencia
ya no se distinguen.

Porque el dolor permanece.

Como una brasa
mucho después
del último beso.

Shiva.

Que el cielo se rompa.
Que las estrellas sangren.

La tierra cede.

El mundo gira
como una rueda incendiada.

Y en el colapso

despierto.

A orillas de un mar oscuro.

Las grietas respiran.

La noche entra
por las heridas del cielo.

Entonces lo comprendo:

sentir
es más real
que existir.

Soy apenas uno
bajo esta luna oscura.

Pero aún escucho
a los que ardieron antes.

Ellos también cantaron.

Y en el desierto del tiempo

su voz

todavía fermenta.